Lo que a continuación les relatare es una historia que sucedió hace ya mucho tiempo, en la época que los sacerdotes que habitaban en Cayambe (mi ciudad natal) tenían casi el control completo en las decisiones de la comunidad así como en los castigos que se imponían a las personas que cometían alguna falta.
Para ser mas especifico, hoy en día los adolescentes están tan desviados en su educación que irrespetan a sus padres de muchas formas, lo digo porque yo mismo lo he visto en nuestra ciudad, no me meteré mucho en este tema solo quería darles una comparación mi ciudad de antes con el de ahora.
Si algún joven por un terrible error irrespetase a sus padres, en aquellos tiempos era sancionado de una forma terrible y completamente tenebrosa.
Se que si ustedes son católicos conocen perfectamente aquella enorme cruz verde que existe en la iglesia Matriz y que es sacada cada viernes santo para la procesión hacia el cementerio, si alguien no es católico los invito a que la vean, el hecho de que entren a una iglesia que no sea la suya no afectara sus creencias
Emoticón smile
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Si ya todos se hicieron a la idea de aquella cruz, déjenme decirles que aquella cruz enorme era el castigo a quien tuviera el atrevimiento de levantar la voz o insultar a uno de sus padres.
El castigo consistía en lo siguiente, el joven debía cargar completamente solo aquella cruz, ir junto a la procesión de viernes santo, pero al llegar al desvió hacia el cementerio ir de nuevo solo, entrar, dar una vuelta completa al cementerio, y finalmente hacer las 3 venias que hasta el día de hoy se hace, salir del cementerio y volver a la iglesia.
Si la madre o la esposa eran de buen corazón podían acompañarlo con una velita alumbrando el camino, quiero que por un momento se detengan a pensar en la magnitud del castigo. lo terrible que debió ser tener que asumir eso.
Este castigo fue impuesto a un joven, por mas que su madre lo perdonó enseguida, la ley de los sacerdotes era mas fuerte y lo obligaron a ir solo, el joven resignado a su castigo iba centímetro a centímetro con aquella cruz que como se darán cuenta era sumamente pesada.
Logró llegar al cementerio, camino lentamente la vuelta entera que debía dar, pero en medio camino comenzó a sentir pasos atrás suyo, voces que murmuraban cosas inentendibles, trato de regresar a ver pero era inútil no había absolutamente nadie mas que el, pronto esos pocos pasos se convirtieron en mas y mas, y las voces eras mas claras y horrorosas, el joven comenzó a llorar desconsoladamente y se arrepintió de lo que había hecho, pidió a Dios que lo perdone y a la distancia también a su madre.
Aun así logro dar la vuelta completa, solo le faltaba hacer la tres venias, hizo la primera, hizo la segunda, sus pies no daban mas estaba aterrorizado y exhausto, por lo que bajo un momento la cruz para descansar y lograr reunir fuerzas; descanso un momento y al querer agacharse a levantar la cruz oyó de nuevo los pasos, y también las voces hasta que entendió perfectamente lo que una de ellas decía: "estamos aquí"
Su corazón no pudo mas y cayo desmayado mientras oía que esas voces se hacían cada vez mas numerosas.
No se sabe cuanto tiempo paso, pero finalmente despertó y se encontró sentado en la parte de afuera de la iglesia sin su pesada cruz, desesperado creyendo que le habían robado golpeó la puerta, el sacristán quien ya estaba durmiendo le abrió, pero luego de escuchar lo que dijo el joven muy enojado afirmo que estaba loco, para continuar le explico que el joven mismo fue quien vino a dejar la cruz, que la metió en la iglesia y que se fue a su casa, que no sabia que hacia ahí nuevamente.
El joven entendió todo, pidió disculpas al sacristán por despertarlo y volvió a su casa rezando y prometiendo muy pronto dar una pequeña misa a aquellas almas que lo habían ayudado.

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